10 ago. 2016

Ribeira Sacra. Monasterio de S. Estevo de Ribas de Sil (III). Claustro dos Bispos y Claustro do Viveiro.


En esta Parte III de la visita nos centramos en los dos claustros que nos quedan por ver: el Claustro dos Bispos (o de las Procesiones), el más antiguo de los tres, que se empezó a construir en 1220, románico, si bien la bóveda interior y el cuerpo superior se añadieron en el siglo XVI. Desde aquí accedemos al Claustro do Viveiro, renacentista.
Galería oeste del Claustro dos Bispos.
Coordenadas de situación de Nogueira de Ramuín en Galicia. Amplíe el mapa y llegará al Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil: 42.416336, -7.685239

En este plano podemos ver nuestro recorrido por los claustros, dos Bispos y do Viveiro.


Galería oeste del claustro. A la izquierda de la imagen vemos la puerta de acceso desde al Claustro de los Caballeros, al lado de la misma se encuentra situado un panel informativo que leemos con interés:
Claustro dos Bispos”.
El “Claustro dos Bispos” es el más antiguo de Santo Estevo. Comenzó a erigirse en 1220 como espacio para exaltar la memoria de los nueve obispos santos. Se halla doblemente comunicado con la iglesia, a través de unos escalones en la cara Sur y de otro acceso en el claustro superior. Antaño, el patio se hallaba ajardinado y con una fuente, la misma que hoy adorna la Plaza do Ferro de la ciudad de Ourense.
Hasta hace pocas décadas era escenario de las procesiones, que ahora tienen lugar frente a la iglesia. El cuerpo inferior es románico, con arquería apoyada sobre columnas gemelas con capiteles de galibo decorados. La bóveda interior es de crucería y el cuerpo superior, ojival decadente (siglo XVI), con pares de ventanas gemelas en carpanel, coronadas por una hermosa crestería calada. Los muros cuentan con gruesos contrafuertes, adornados con pináculos, gabletes y agujas góticas.


Bóveda de esta galería oeste.


Detalle de la bóveda en esta parte, esquina suroeste del claustro.


Vistas de esta galería oeste.





Galería sur, desde la esquina suroeste, al lado del acceso desde el Claustro de los Caballeros. Al fondo vemos la escalera de acceso a la iglesia, en la esquina sureste.



Al inicio de la galería sur hay estos restos de pinturas y una fuente que estuvo ahí instalada.


Detalle de una parte de la bóveda de esta galería sur.


Detalle de otra parte de la bóveda de esta galería sur.


Ahora miramos al patio del claustro, estamos en la esquina suroeste.


Desde el centro de la galería.




Nos acercamos a la esquina sureste, donde está la escalera de acceso desde la Iglesia.



Antes de ver la siguiente galería observamos esta galería sur del claustro, ahora desde este lado, donde están las escaleras de acceso a la iglesia.


Galería este. Al fondo la puerta de acceso al Claustro do Viveiro.


Otro panel informativo situado en esta galería este nos ilustra. Leemos:
Arquitecturas que se dan la mano.
De los tres claustros, éste es el más hermoso y complejo. Constituye un ejemplo paradigmático de la evolución de la arquitectura en los monumentos. Fue construido en el siglo XIII, con una sola planta y cubierta de madera. En el siglo XVI se le añade otro nivel, de estilo gótico, y la cubierta con bóveda de crucería. Su peso, sin embargo, resultó excesivo y las tensiones acaban deformándolo. Basta con observar de perfil el murete de la cara Norte sobre el que se apoyan las columnas para ver el efecto de las tensiones.
Fue reforzado con los contrafuertes del patio y, ya en el XVIII se sustituyó la zona dañada de la cubierta. Ésta se diferencia porque los arcos ojivales fueron sustituidos por arcos de medio cañón, tal y como se aprecia en esta cara Este y en la Norte. Al principio, se accedía a él por el doble aro de este lado, uno de los cuales se halla tapiado.

Galería este. Vista de la escalera de acceso a la iglesia.


Otra vista del patio, desde esta parte.


Desde el patio, primitivo acceso desde el claustro a la sala capitular. Una de las dos puertas está tapiada.


Capitel izquierdo situado en la puerta de la derecha de la imagen anterior. Representa el sacrificio de Isaac.

Capitel situado frente al anterior. Representa una harpía. Sobre el capitel vemos una figura. Según leemos en un panel informativo situado a la entrada de este claustro: Los historiadores relacionan esta figura de figura de piedra del “Claustro dos Bispos” con los talleres mateanos del coro de la Catedral de Santiago de Compostela.




Un panel informativo situado en el Claustro do Viveiro, contiguo a este, se refiere al capitel que vemos en la imagen. Texto: Detalle de un capitel del Claustro dos Bispos, decorado con motivos animales y humanos y una concha de peregrino.


Detalle del capitel al que se nos referimos.


Capitel situado en la esquina noreste del claustro.


Estamos ahora en la galería norte. Detalle de la bóveda. En la clave se lee “Reedificose Año de 1722”.


Vista, desde esta galería norte, del patio del Claustro y una de las torres de la Iglesia.


Pasamos ahora al Claustro do Viveiro. Accedemos al mismo desde la esquina noreste del Claustro de los Obispos. Encontramos un panel informativo, en el que podemos leer:
La “piscifactoría” de los monjes.
Este claustro lleva el nombre “Do Viveiro” porque antiguamente albergaba una fuente gigantesca, llena de agua, que ocupaba toda la superficie del patio. Era el vivero de los monjes, donde conservaban salmones, sábalos, lampreas, anguilas y truchas que se traían vivas de las pesquerías del Sil y del Miño. De esta forma, en el monasterio siempre había pescado fresco. Los cotos de pesca de una amplia zona pertenecían a los monjes, que además gestionaban los puertos o pasos de barcas, donde se cobraba a los caminantes, salvo si trabajaban en el monasterio o acudían a él para pagar tributos.
Tanto el Claustro Grande (también llamado como hemos visto Claustro de la Portería o de los Caballeros) como éste son de estilo renacentista y fueron construidos en el siglo XVI, después del gran incendio de 1562. Tiene dos cuerpos, formados por arcos de medio punto sobre columnas de orden dórico.

Entramos, pues, en el claustro desde el Claustro de los Obispos, giramos a la izquierda, recorremos su galería sur. Miramos hacia nuestra espalda. Al fondo vemos una de las puertas de acceso al Refectorio. No se puede visitar, está dedicado a salón para banquetes y celebraciones del Parador.


Sí hay un panel informativo sobre el refectorio. También da algunos detalles de como era la vida en el Monasterio. Transcripción:
El refectorio de la abadía.
Este Salón, que actualmente tiene capacidad para unas 180 personas, es el antiguo refectorio de los monjes de Santo Estevo. Aquí comían en silencio, en mesas alargadas, mientras escuchaban las oraciones y los pasajes que uno de ellos leía desde el púlpito, que aún se conserva.
La vida en Santo Estevo transcurría prácticamente sin palabras, ya que los monjes estaban dedicados a la oración y al trabajo. El fraile pasaba buena parte del día en la iglesia y tenía abundancia de libros litúrgicos a su disposición. Los había que pertenecían a la jerarquía del monasterio. El resto tenía asignado un oficio, como sacristán, boticario, cillerero, cocinero, archivero u organista. Asimismo, el cenobio tenía a su servicio a jueces, escribanos, alguaciles y abogados, así como un buen número de criados que se encargaban del ganado, los cultivos o el vestuario.

Desde la esquina suroeste, donde nos encontramos vemos la galería oeste, que nos disponemos recorrer.


Galería este desde el centro del patio.


Galería oeste desde el otro extremo, esquina noroeste.


Y desde el mismo punto giramos la vista un poco a la izquierda y vemos el patio y la galería sur.


Galería norte.


En esta galería norte encontramos otro panel informativo. Leemos:
La cuestión del salmón.
Un incidente diplomático acontecido en el siglo XII le costó a Santo Estevo una pérdida importante de recursos y poder. La “cuestión del salmón” ocurrió durante una visita del rey Alfonso VII a la localidad ourensana de Allariz. Ejercía de anfitrión el Conde Fernando de Trastámara, que trató por todos los medios de conseguir pescado fresco para ofrecérselo en la mesa al monarca.
Fernando Yáñez, caballero residente en Allariz, recibió en ese momento un salmón de parte de su hermano Alfonso, abad de Santo Estevo. Al enterarse el conde, montó en cólera al considerar que el salmón debería de habérsele entregado a él. En venganza, el conde invadió las haciendas del monasterio, que acabó perdiendo 17 iglesias, cien casales en tierras de Limia y otros treinta en Búbal. Hasta el siglo XIII, el rey Alfonso IX no deshizo el entuerto.

Estamos ahora en la esquina noreste del claustro. Ante nosotros, la galería este, se ve al fondo el acceso al Claustro de los Obispos y la escalera de la iglesia.



En este punto la parte III de nuestra visita al Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil toca a su fin.
Continúa en la Parte IV.


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