23 jul. 2018

Exposición In Tempore Sueborum. Ourense. Parte II: Iglesia de Santa María Nai. Capítulo 4.


En Ourense se celebró la exposición: In Tempore Sueborum. El tiempo de los Suevos en la Gallaecia (411-585). El primer reino medieval de occidente. Tuvo lugar entre el 15 de diciembre de 2017 y el 6 de mayo de 2018, desarrollándose en tres espacios distintos: El Centro Cultural Marcos Valcárcel, la iglesia de Santa María Nai y el Museo Municipal.


La Parte II, aquí, en Santa María Nai, lleva por título: Cristianización y territorio en la Gallaecia de época sueva. Veremos las etapas de este proceso de cristianización: una primera de implantación, entre los siglos IV y la primera mitad del VI, y otra de desarrollo, a partir de la segunda mitad del siglo VI, en la que se constituye en religión oficial. Es en este momento cuando surge la figura de S. Martín de Dumio, conocido como el “Apóstol de los Suevos”, figura trascendental cuyo efecto se ve reflejado en la creación del denominado “Parroquial Suevo”.


Santa Mariña de Augas Santas. La cripta, conocida como “Os Fornos”, se relaciona con los llamados “monumentos con horno y pedra formosa”, cuyo origen se remonta a la Edad del Hierro. Una segunda fase corresponde al siglo VI d.C. Esta fecha se relaciona con el martirio de Santa Mariña, condenada a morir abrasada y a la que San Pedro sacó por un pequeño agujero en la parte superior del horno, y la cristianización posterior del paisaje de Augas Santas. Una tercera fase consiste en la reforma puntual, en torno al siglo XII o XIII. La cuarta parte oculta los lugares anteriores en una cripta y monumentaliza el lugar con la iglesia inacabada (antes de finales del siglo XIV).


Click Aquí para ver el capítulo anterior.

Click Aquí para ver todos los capítulos de esta Parte II.
Click Aquí para ver la Parte I, que se desarrolló en el Marcos Valcárcel.
Click Aquí para ver la Parte III, que se desarrolló en el Museo Municipal.


Nota: Todos los textos que no son propios, como las transcripciones de los textos de los paneles de la exposición, descripciones de las piezas y obras expuestas, transcripciones de los textos de los paneles informativos que iremos viendo en nuestra salida de hoy a Santa Mariña de Augas Santas, así como los correspondientes al estudio que se citará más adelante, irán en cursiva.


Estamos en la parte norte del crucero de la iglesia de Santa María Nai. En el capítulo anterior llegamos hasta el sarcófago de la imagen, el Sarcófago de San Martín de Dumio.




Hoy la visita continúa, regresaremos hacia la salida, recorriendo la parte norte de la nave, con diversas piezas, vitrinas y paneles a ambos lados. También haremos una visita al exterior, como veremos, al municipio de Allariz, parroquia de Augas Santas.





Antes de continuar la visita hemos de admirar estas obras del crucero norte de Santa María Nai, nos centramos en primer lugar en el púlpito.







Nos fijamos en esta imagen de Santa María Nai, situada detrás de la estructura de madera.




También aquí, en el muro del crucero, está este cuadro en el que se representa la Coronación de la Virgen.




Y algo más arriba, la vidriera, que ya vimos en el capítulo anterior.




Situados justo enfrente de donde se encuentra el Sarcófago de San Martín de Dumio, vamos a ver los paneles de la imagen.




Los dos primeros paneles de esta serie.




Panel de la parte superior.


Élites, cristianización y territorio.


La edilicia cristiana en la segunda mitad del siglo VI muestra un común denominador: expresar de forma inequívoca la acción de las élites eclesiásticas en el territorio en una fase de consolidación y expansión del proceso de cristianización en el noroeste peninsular.



Sedes Episcopales de la Gallaecia en época sueva. Siglos V-VI. (según J. López Quiroga y A. M. Martínez Tejera).
Sedes Episcopales de la Gallaecia en el siglo IV (mitra en color rojo).
Sedes Episcopales de la Gallaecia en el siglo V (mitra en color naranja).
Sedes Episcopales de la Gallaecia en el siglo VI (mitra en color azul).




Panel de la parte inferior.



«El Parroquial Suevo».
Un documento único en su género en el occidente europeo.


«El Parroquial Suevo» muestra la vertebración eclesiástica del territorio en la segunda mitad del siglo VI. Es una auténtica fotografía de la implantación de la administración eclesiástica en el noroeste peninsular. La lista de «parroquias» se corresponde, para el norte de la Gallaecia, con grandes circunscripciones territoriales coincidentes con algunos populi prerromanos, mientras que en la Gallaecia meridional, se mencionan «iglesias» como núcleos centrales de dichas «parroquias».



Parroquias suevas en la segunda mitad del siglo VI. (según J. López Quiroga y A. M. Martínez Tejera).
Sede episcopal (puntos negros). Parroquias (puntos blancos). Vías romanas.





Siguiente panel.



La ética martiniana.
Un modelo de conducta del pasado de gran utilidad para nuestro presente.


Los textos de carácter ético de Martín de Dumio conforman una obra que evidencia su carácter y extraordinaria personalidad que impregnó profundamente su época. Su figura marca un antes y un después en la Gallaecia de la segunda mitad del siglo VI, tanto a nivel político como socio-religioso.


Inicio del texto Formula Vitae Honestae de Martín de Dumio. Bibliothèque Nationale de France, París.



Bajo el panel que acabamos de ver se encuentra un audiovisual.


Nota: Reparamos en el título de este audiovisual: La construcción de iglesias en la Gallaecia de época sueva.


Captura de pantalla” de la mencionada presentación en la que se enumeran las siguientes iglesias.



En anteriores capítulos dedicados a la exposición hemos tenido ocasión de visitar ya la iglesia de Santa María de Temes (Click Aquí), también estuvimos en Dumio/Dume (Click Aquí) y en Santa Eulalia de Bóveda (Click Aquí).


A continuación nos vamos a desplazar a Santa Mariña de Augas Santas, en el municipio de Allariz, muy cerca de la capital ourensana.


En el próximo capítulo abordaremos la visita a San Pedro de Rocas, dado que, además, los siguientes paneles de la exposición hacen referencia explícita a este lugar, sin contar con la presencia de dos piezas de gran importancia.


Pero ahora nos dirigimos a Augas Santas.


Santa Mariña de Augas Santas es parroquia perteneciente al municipio de Allariz. En esta visita veremos el conjunto formado por la iglesia románica, la Basílica de la Asunción, con el Forno da Santa, y el castro de la Cibdá de Armeá. Nos centraremos en la Basílica y O Forno, por la relación temporal con la exposición, aunque será mejor que lo vayamos viendo a lo largo de la visita.

Iremos leyendo los distintos paneles informativos que encontraremos a lo largo del recorrido.

Al llegar al núcleo urbano de Augas Santas divisamos la iglesia de Santa Mariña.



Fachada principal.




Cabecera, ábsides.



Fonte da Santa.


Leemos en un panel informativo que hay junto a la fuente:

La fuente actual, una de las tres que según la leyenda brotaron al rebotar la cabeza de la Santa tras su martirio, la mandó construir el obispo Iglesias Lago a mediados del siglo XIX junto con la imagen pétrea de Santa Mariña.
La inscripción, mal repintada, debería decir: «Redificola el obispo Dámaso Iglesias Lago. Año 1840».




Al lado de la puerta de acceso a la iglesia de la fachada norte, a la derecha de la imagen, hay otro panel informativo.


Leemos el mencionado panel:

No existen referencias documentales anteriores al siglo XI. El descubrimiento de la tumba de la Santa se sitúa en el reinad de Alfonso II, el Casto (759-842), cuando se levantaría un pequeño templo predecesor del actual.

La fábrica de la iglesia actual es románica de finales del siglo XII y comienzos del XIII. La torre del reloj y las campanas, así como los pináculos de remate de la fachada y las cúpulas de las torres de las calles laterales son barrocas del siglo XVIII.

En el interior, la tribuna de madera se construyó en el siglo XVIII. Las cubiertas con artesonado de madera fueron decoradas en el siglo XV conforme a las tradiciones moriscas. Las pinturas de la parte superior de los arcos triunfales pertenecen al siglo XVI y se atribuyen al llamado maestro de Sixto.

El Mausoleo o Camarín de la Santa se yergue sobre lo que se consideró su sepulcro con una lauda lisa sobre la tierra y pertenece al siglo XVIII, con las imágenes de Santa Mariña en el centro y Santa Marta y Santa Eulalia a los lados.

Pasamos al interior de la iglesia. Nos centramos únicamente en el Camarín da Santa. En otra ocasión veremos al detalle el interior de Santa Mariña.

La iglesia está casi a oscuras.



Como se puede observar, las imágenes de Santa Marta y Santa Eulalia han sido retiradas, seguramente para situarlas en otros lugares de la iglesia.






Apenas hay 600 metros entre la iglesia y nuestro siguiente objetivo, la Basílica da Asunción y el Forno da Santa. Se recorren los 600 metros por un camino que atraviesa el bosque.




Aquí confluye el camino por el que venimos con otro que viene del núcleo de Armeá, otra forma de llegar hasta aquí.


Nos detenemos. Debajo del árbol hay un panel informativo, que leemos mientras el silencio nos acompaña:

Santa Mariña de Augas Santas.

Santa Mariña de Augas Santas constituye un atractivo conjunto histórico, artístico y paisajístico, en el que se mezclan historia, tradición y leyenda.

La tradición nace vinculada a la existencia y martirio de Mariña, natural de A Limia (según las fuentes historiográficas), que en la época de Adriano se resiste a los deseos de un prefecto en la Cidade de Armeá, llamado Olibrio, que utilizó todo tipo de estrategias para vencer su resistencia, incluida la carcel, el juicio y el castigo. Pero nada dio resultado ante la férrea voluntad de la muchacha, ni el látigo, ni los garfios, ni el diablo en forma de dragón.

Condenada a morir abrasada en un horno próximo, saldría viva gracias a San Pedro, que la dejó al lado de un estanque. Finalmente el prefecto ordenó que le cortaran la cabeza, que fue tajada de un golpe, pero botó tres veces, manando una fuente de cada bote. En el lugar en el que fue enterrada surgió un templo, en el que nadie más fue enterrado.

La presencia de restos romanos y castrexos en la zona (Calzada Romana o Cidade de Armeá) fue aprovechada por la tradición para vincularlos al martirio de la Santa, añadiéndole posteriormente otros elementos como la Santa de piedra del siglo XVIII, el Carballo da Santa (ya desaparecido) e impregnando todo el conjunto de un sentido cristiano.

Monumentos, fuentes, árboles y lugares constituyen así el telón de fondo de una leyenda que sigue viva,, enraizada en tres elementos fundamentales: paisaje, piedra y, por supuesto, agua.


Otro día, el mismo lugar, sol.



Continuamos caminando.



Estamos pisando lo que fue calzada romana. Parecen marcas de ruedas de carro.


Encontramos otro panel más, acerca de la calzada romana:

Calzada Romana.
Se trata de una derivación de la Vía XVIII del Itinerario de Antonino que desde Allariz, por Frieira, Roiriz, Turzás y Santa Mariña conduce al Valle de A Rábeda con dirección a Ourense. En la Edad Media fue utilizada por los peregrinos que recorrían la Ruta de la Plata.

Ya muy cerca de la basílica, que vemos al fondo, llegamos al denominado Asento da Santa, dondela tradición dice que Mariña pastoreaba a su ganado.




Llegamos a la Basílica da Asunción. Vemos la parte del ábside. A la izquierda se ve la canalización de agua que llegaba a la cripta.



Caminamos junto al muro norte y sus gruesos contrafuertes.




La única puerta de entrada al interior, en este muro norte.



Ya en el interior, en la nave, a la izquierda, la puerta de entrada y el panel informativo que pasamos a leer.


Basílica da Asunción y Os Fornos.

La cripta, conocida como “Os Fornos”, se relaciona con los llamados “monumentos con horno y pedra formosa”, propios de la etapa final de la cultura castrexa del noroeste. La tradición sitúa aquí el martirio de Santa Mariña, condenada a morir abrasada y a la que San Pedro sacó por un pequeño agujero en la parte superior del horno.

Esta planta sólo la integran tres estancias: la primera, cubierta con una bóveda de cañón apuntada que por su decoración, semejante a la del Santuario hace pensar en una cronología del siglo XIII; las laudas de diversa tipología y formato debieron ser anteriores a esta construcción; en el ángulo SO una especie de piscina pétrea recoge de una grieta abierta en el muro.

A la segunda estancia se accede por una pequeña puerta semicircular abierta en una gran piedra lisa con dos dragones o bichas a los lados; también esta estancia está cubierta con una bóveda de cañón apuntada.

Al fondo se encuentra la tercera estancia, el horno propiamente dicho, con aparejo irregular y una falsa cúpula, rematada con una losa en la que se abre una agujero a modo de chimenea, por donde, según la tradición, salió la Santa.


Intercalamos aquí la ilustración que figura en el panel.



Continuamos con la lectura:

Horno, pedra fermosa y la piscina son elementos característicos de las llamadas “cámaras funerarias de la cultura castrexa”; a pesar de este nombre, la arqueología actual los considera “edificios públicos de carácter termal”. Posible interpretación: se trataría de una edificación de gran antigüedad – castrexo final o galaicorromano - con finalidad termal, remodelada en época prerrománica, posiblemente coincidiendo con la difusión de la leyenda de Santa Mariña en los siglos VI y VII, con la correspondiente sustitución de ritos y que en época románica tardía, en el siglo XII, se integra en un programa más ambicioso que no llega a rematarse.

La Basílica da Asunción fue declarada conjunto monumental en 1955. Comenzó a construirse a finales del siglo XIII con obra románica avanzada y se abandonó inconclusa, tal como está hoy, en la primera mitad del siglo XIV, coincidiendo con la decadencia de los templarios, promotores de su construcción. En el centro de la teórica nave se encuentra la salida de la chimenea del horno de la cripta.



Nota: Hemos tomado unos breves apuntes del trabajo titulado: La Basílica da Ascensión y Os Fornos (Allariz, Ourense) y la cristianización de la arquitectura en la Antigüedad Tardía, publicado en: Estudos do Quaternário, 12, APEQ, Braga, 2015, pp. 111-132. Sus autores son las profesoras Rebeca Blanco-Rotea, Sonia García Rodríguez, Cristina Mato-Fresán, y el profesor Jorge Sanjurjo-Sánchez.

En el resumen de su trabajo los autores señalan:

Se presenta el estudio arqueológico e histórico del conjunto arquitectónico de la Basílica da Ascensión y Os Fornos (Allariz), un monumento que, a través de sucesivas reformas, ha estado en uso desde la Edad del Hierro hasta la actualidad. Dada la hipótesis que barajamos, creemos que el cambio conceptualmente más importante es la conversión de una sauna vinculada al vecino castro de Armeá en un lugar de culto cristiano que conmemora un episodio del martirio de Santa Mariña en el siglo VI. Modificaciones posteriores, de mayor importancia material, perpetúan la dedicación cristiana del edificio.

Chimenea que se encuentra en el centro de la nave, por la que según la tradición, salió la Santa cuando San Pedro la salvó de morir abrasada.



Los autores describen el conjunto:

El edificio consta de una iglesia sobre el nivel del suelo y una cripta. La iglesia presenta una planta absidial, de una sola nave, con cabecera recta. El presbiterio es más estrecho que la nave y el ábside, pues allí se localizan las escaleras de bajada a la cripta. Hay una puerta en el muro norte de la nave.

Al exterior se localizan varios contrafuertes, a la altura del presbiterio se disponen dos de mayor desarrollo que los otros porque albergan la caja de las escaleras de bajada a la cripta.

Vista desde el ábside.


Puerta norte de acceso a la cripta. Se observa en el dintel la cruz de los templarios, que fueron los promotores de la obra de la inconclusa basílica.



Puerta sur. En este día se hallaba cerrada...



Pero volvimos en otra ocasión y estaba abierta.



Bajamos las escaleras, miramos hacia atrás. La cripta está casi a oscuras.


Seguimos ahora las explicaciones de los autores:

La cripta se articula en dos estancias, separadas por una gran losa de granito.

La primera estancia tiene una planta basilical dividida en tres tramos abovedados de diferente tamaño separados por arcos apuntados, siendo el ábside el más oriental. Las paredes de este sector están realizadas en sillería de granito de similares características a las de la iglesia.

El suelo de este sector está realizado con losas de granito irregulares, aunque está muy alterado por las intervenciones arqueológicas realizadas, lo que hace que sea de difícil tránsito. Apoyadas en las paredes hay laudas sepulcrales que estaban reutilizadas en el enlosado.

En el extremo de esta estancia se localiza una gran losa de granito emparentada con las pedras fermosas propias de las saunas de la Edad del Hierro del Norte de Portugal.

La citada losa da acceso a la segunda estancia, que a su vez, se divide en dos, una de planta rectangular y otra de planta circular, el forno. La primera está cubierta por una bóveda de sillería generada por un arco de medio punto. El forno es un espacio de reducidas dimensiones de planta circular abovedada rematada por una losa con un agujero circular que la tradición vincula con la leyenda de Santa Mariña.


Una vez que hemos terminado de bajar las estrechas y oscuras escaleras, nos fijamos en las laudas sepulcrales mencionadas.



Mirando a nuestra izquierda vemos parte de la primera estancia citada. Al fondo, la gran losa, pedra formosa, que separa este estancia de la segunda. Aunque no se ve apenas, a ambos lados de la puerta están los relieves que mencionaba el panel informativo, que representan dos dragones o bichas. A la izquierda, al fondo, un depósito para el agua.



Aquí vemos el canal de desagüe,en el suelo de esta parte de la estancia.



Nos acercamos a este pequeño altar y a la única ventana que aporta luz a la cripta. Esta parte es de construcción posterior al horno.




Ahora estamos en el extremo contrario de esta primera estancia, la Pedra Formosa, con una cruz grabada en la parte superior.



A la izquierda de la Pedra Formosa, el depósito más arriba mencionado.



Ahora nos encontramos en la parte cuadrangular de la segunda estancia citada por los autores. Al fondo, el Forno.



Unos pasos más adelante, el Forno.



Vista desde el interior del Forno. Mientras estamos en este lugar oscuro y silencioso introducimos las reflexiones de los autores acerca de las etapas de construcción del edificio.


Existen cuatro grandes fases constructivas en el monumento que, a su vez, marcan el ritmo de la reutilización de este espacio y la reinterpretación a lo largo de los siglos.

El origen del conjunto monumental se remonta a la Edad del Hierro y está en relación con el adyacente castro de Armeá. La cripta, el forno y el suelo de la sala rectangular son los espacios más antiguos.

La segunda fase corresponde a una reforma altomedieval. Se construye delante del forno la estancia rectangular con muros de sillería, que ha sido fechada por algunos autores en época visigoda y otros consideran estos muros prerrománicos. García Quintela baraja la hipótesis de que el culto cristiano habría sido introducido por Hidacio (395-470), obispo de Chaves originario de la Limia (región que engloba a Augas Santas) o sus sucesores.

Nuestra hipótesis nos lleva a fechar esta segunda fase en el siglo VI d.C. Esta fecha se relaciona con la fijación de la leyenda de Mariña y la cristianización del paisaje de Augas Santas. Este segundo edificio sería una pequeña capilla dedicada a Santa Mariña, cuyo ábside sería el Forno.


Una tercera fase consiste en la reforma puntual de esta capilla, con la construcción de una bóveda de cañón de medio punto, en torno al siglo XII o XIII.

La cuarta parte oculta los lugares anteriores en una cripta y monumentaliza el lugar con la iglesia inacabada (sería anterior a finales del siglo XIV). Sobre la cripta se edifica la iglesia que dobla las dimensiones de la misma a lo ancho y a lo largo. Para su construcción deben soterrarse las edificaciones previas y se habilitan sendas escaleras de acceso a las mismas, es decir, se diseñó un edificio que acogió y mantuvo viva la tradición anterior.


Salimos de la Basílica.



Continuamos por la calzada romana, en dirección al castro o Cidade, o Cibda, o… de Armeá. Al fondo, una gran roca, el llamado Penedo da Moura.



Llegamos al castro de Armeá, que será objeto de una visita más exhaustiva en algún capítulo posterior de este blog. Nos quedamos con algunas vistas de la parte excavada.





Es este el momento de regresar a Ourense, a Santa María Nai, para continuar la visita a la exposición.

Continúa la visita a la exposición con los dos paneles de la derecha, titulados La Construcción de iglesias y San Pedro de Rocas. Los veremos, como el resto de esta gran exposición, en los capítulos siguientes.

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