21 ene. 2016

Camino de Santiago. Monasterio de Samos. Parte 2. El Interior (I). Claustros de las Nereidas y del Padre Feijoo, Pinturas Murales, la Botica.


Vamos a ver el interior del Monasterio de Samos. Esta Parte 2, a su vez la dividimos en dos partes:

(I) Claustro de las Nereidas o Gótico, Claustro Grande o del Padre Feijoo, con las pinturas murales de su primera planta, y la Botica.

(II) Sacristía, el Signo y la exposición sobre figuras de vírgenes románicas y góticas de toda Galicia, elaboradas con pasta de papel y madera. La Iglesia.

Click Aquí para ver la Parte (II) de la visita al Interior.

Para ver el Exterior del Monasterio Click Aquí.

Claustro Grande o del Padre Feijoo con su estatua en el centro.


El monasterio tiene aun mucho más que ver, la biblioteca, el refectorio, la cocina... Hemos seguido la visita guiada que ofrece el monasterio y agradecemos desde aquí la dedicación y amabilidad mostrada.

Nota: En esta Parte 2 dedicada al interior del monasterio también figuran en cursiva, como en la Parte 1, los textos extraídos del extraordinario trabajo, ante el que uno se queda sin palabras, realizado por la Doctora Arquitecta Estefanía López Salas en su Tesis Doctoral que lleva por título: San Julián de Samos – Lugo, Estudio e Interpretación del Diseño Monástico y su Evolución.


Estamos en la plaza que hay junto a la fachada principal de la iglesia del monasterio. Seguimos los pasos de los dos peregrinos de la imagen y nos encaminamos a la portería.





Vista desde la entrada a la portería.





Bóveda de cañón casetonada del siglo XVIII de la portería.





Escudo del Monasterio.





Avanzamos unos pasos desde la portería por el Claustro del Padre Feijoo o Claustro Grande (que veremos más tarde detalladamente) y llegamos al punto en el que los dos claustros del monasterio  se unen.

Vista desde el Claustro del Padre Feijoo del Claustro de las Nereidas, al que se accede a través del arco carpanel que vemos en la imagen. Justo al atravesar el arco, a la derecha está la portada románica.





Portada románica del S. XII. Es el único elemento arquitectónico de esta época que ha quedado en pie en el Monasterio. Está situada en el ángulo nordeste del Claustro de las Nereidas, al que accedemos.




En 1534 el claustro románico ardió y se construyó uno nuevo en su lugar: el Claustro Gótico o de las Nereidas.

En sus bóvedas, de crucería estrellada con cinco claves, se nos indica las fechas de comienzo (1562, en una de las claves con el busto de San Benito) y finalización (1582) de su planta baja. Las plantas superiores hubieron de reconstruirse a principios del S. XVIII.

En el patio destacan los gruesos contrafuertes distribuidos de forma desigual por la desigual longitud del tramo de bóveda que sostienen. Esto motiva la variada amplitud de los arcos. En el patio está el jardín y en su centro, la Fuente de las Nereidas, de comienzos del S. XVIII.

La utilización de estas bóvedas de nervios, que son estructuras heredadas del gótico, es lo que hizo que el nuevo claustro de Samos fuese llamado y aún se le conozca como claustro “gótico”. Sin embargo, ese calificativo no es correcto desde un punto de vista histórico-artístico. La construcción de esas estructuras de cubrimiento se realizó en la segunda mitad del siglo XVI, en un periodo en el que la arquitectura gallega caminaba dentro del nuevo mundo del Renacimiento.





Otra vista de la Fuente de las Nereidas.





Claustro de las Nereidas. Estamos situados junto a la portada románica, justo a la derecha de la imagen se ven los contrafuertes de la iglesia románica que aún se conservan. Miramos a nuestra derecha. Vemos el lado norte del claustro, sus bóvedas.

También se ve el arco renacentista de la escalera que da acceso a los pisos superiores y que tuvo que ser rehecha, inspirándose en el estilo gótico, después del pavoroso incendio que asoló el monasterio en 1951.





Ahora, desde el mismo punto de observación, junto a la portada románica, vemos el lado este del claustro.





Destacan en las claves de las bóvedas las vieiras, símbolo universal de los peregrinos, de los caminos a Santiago.

Es cierto que en el Libro V del Códice Calixtino, escrito a mediados del siglo XII, con el carácter de guía para el peregrino que iba a Santiago, Samos no figura entre los nombres de los pueblos del Camino.

Existen varias escrituras de donación al monasterio, de las primeras décadas del siglo XI, en las que los otorgantes expresan su voluntad de que los bienes que conceden sirvan para sustento no sólo de los monjes, sino también de pobres y de peregrinos.

En el tramo de Triacastela a Sarria, saliendo de la misma Triacastela el Camino se bifurca y se puede ir por San Gil, más corto o por Samos.





Ahora hemos recorrido una parte del lado este del claustro y vemos al fondo la portada románica.





Lado sur del Claustro, esquina sureste, al lado de la botica, pegado al Claustro del P. Feijoo.





Pasamos ahora al Claustro del P. Feijoo. Al lado de la botica, en el tramo que comunica ambos claustros. Vemos las sobrias bóvedas de arista sin ornamentación.





Uno de los escudos que se incrustaron en las paredes de la planta baja del Claustro del P. Feijoo junto con lápidas y otros elementos arqueológicos que se encontraban en otros puntos del Monasterio.





La botica, farmacia del Monasterio. Está situada en el pasillo entre ambos claustros. Se trata de una recreación moderna puesto que como se sabe el monasterio sufrió a lo largo de su azarosa historia varios incendios, el último de ellos en 1951, como hemos mencionado algo más arriba.







En 1835, la Desamortización de Mendizábal supuso el cierre de los monasterios y la confiscación de sus propiedades, a lo que se sumó al año siguiente su puesta en venta en pública subasta.

Tan sólo dos antiguos miembros de la comunidad pudieron permanecer en la casa, uno al frente de la iglesia, y otro atendiendo la botica. La iglesia del monasterio era parroquial y como tal debía seguir acogiendo a los feligreses. En segundo lugar, la botica había alcanzado un importante papel dentro de aquella sociedad, pues se encargaba de atender a los vecinos de la villa.








Avanzamos ahora por la planta baja del Claustro del P. Feijoo. Estamos a la altura de la mitad de su lado sur. Mirando a nuestra espalda, al fondo se puede ver el pasillo que comunica ambos claustros y que es en donde está situada la botica.





Seguimos adelante. Al fondo vemos la puerta que da acceso a la escalera que sube al primer piso.





Nos detenemos un instante para contemplar el jardín del claustro, con la estatua del P. Feijoo y detrás, la iglesia.





Subimos por estas escaleras que dan acceso al primer piso en el Claustro del Padre Feijoo.




Cuando se estaba recuperando el edificio después del incendio se decidió decorar las paredes de esta primera planta con una serie de pinturas murales creadas, desde 1957, por varios artistas, con distintas técnicas, y que tienen como nexo de unión el tema de la vida de San Benito. Como veremos, también se hicieron pinturas murales en el Signo.


Este es el primer mural que nos encontramos al llegar a la planta primera. En 1963 la pintora de Monforte de Lemos Celia Cortés creó este mural sobre el incendio imaginario con el que el diablo pretende asustar a los monjes. Si nos desplazamos contemplando el mural de uno de sus extremos hacia el otro veremos que la perspectiva cambia según nos vamos moviendo. Es digno de ver.





Es el pasillo sur de este primer piso del Claustro del Padre Feijoo.





El madrileño Enrique Navarro pintó entre 1963 y 1965 una serie de murales a lo largo de los laterales sur y oeste del claustro. Están referidos a diversos hechos de la vida de San Benito.

Esta obra es el Milagro de Santa Escolástica mientras está con su hermano San Benito, en conversación espiritual.





Desde el otro extremo.





En esta obra algunos personajes guardan un gran parecido con actores de la época. ¿Charlton Heston como San Benito?





Inscripción dedicada al insigne poeta Ramón Cabanillas. El insigne poeta pasó temporadas en el monasterio, una vez jubilado y aquí escribió algunas de sus obras. Inscripción: La Real Abadía de Samos a su excelso cantor el inmortal poeta de Galicia Ramón Cabanillas Enríquez como perpetuo recuerdo en la celda que habitó.





Sobre la muerte de San Benito (creemos).







Apoteosis de la Regla benedictina, San Benito entrega la Regla, escrita por el santo a principios del siglo VI.








San Benito escribiendo su Regla.





Curación de un endemoniado.








Curación de un leproso.





José Luis Rodríguez. Pinturas realizadas entre 1957 y 1960, situadas en el lateral este del claustro. Se refieren al nacimiento de San Benito y los inicios de su vida como monje.














En este lado del Claustro del Padre Feijoo, fotografías de la vida del Monasterio antes, durante y después del pavoroso incendio de 1951.





Obra de Juan Parés. Se representa la muerte de San Benito, entre sus discípulos.





Sobre el Claustro del Padre Feijoo:

Junto a la portería hay una puerta por la que se accede directamente al Claustro del Padre Feijoo, grande en sus medidas (54 metros de lado) y en sobriedad. Pertenece a una etapa barroca llamada purista y su construcción se inició a finales del S. XVII para acabarse a mediados del XVIII.

Sus bóvedas de arista sin ornamentación contrastan con la riqueza de las del Claustro de las Nereidas. Consta de tres plantas. En su planta baja se han incrustado en sus paredes posteriormente varias lápidas, escudos y otros elementos arqueológicos. En su primer piso está la colección de pinturas murales que alberga el Monasterio, que acabamos de ver.

En el centro del jardín está situado el monumento dedicado al Padre Benito Feijoo, benedictino, insigne ensayista y polígrafo, de quien se conmemora el 250 aniversario de su muerte con diversos actos y conferencias. Habitó Samos en una época en la que el Monasterio tenía una rica actividad cultural y religiosa. La obra fue realizada en 1947 por el renombrado escultor gallego Francisco Asorey.







Desde el primer piso, esquina suroeste. Desde esta parte se ve la iglesia del monasterio.





Ahora en la esquina sureste, vemos la Torre del Reloj y también parte de la iglesia.





Y ahora estamos en la esquina noroeste.





Click Aquí para ver la Parte (II) de la visita al Interior.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias porque me ha parecido un reportaje magnífico

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    1. Muchas gracias a Ud., M Ángeles por su amable comentario. Saludos.

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