31 ene. 2019

Castillo de Sobroso, en Mondariz. Parte II. El Castillo. Parte Residencial, Torre del Homenaje.


Visitamos el Castillo de Sobroso, en la parroquia de Vilasobroso, municipio de Mondariz. El castillo está documentado ya en el siglo IX y tras azarosos avatares históricos su propiedad fue adquirida, en 1923, por D. Alejo Carrera Muñoz, que lo restauró. Hoy, el castillo, tras pertenecer al municipio vecino de Ponteareas, ha sido cedido a la Diputación de Pontevedra, que lo mantiene y gestiona.

En esta Parte II pasamos al interior. Veremos la parte residencial, formada por dos cuerpos, separados por un estrecho pasillo, y las salas de su interior, dedicadas a exposiciones y museo. Subiremos a la torre del homenaje, en cuyo interior hay una recreación de una casa tradicional gallega y saldremos a ver las impresionantes vistas desde sus garitas y almenas.

Click Aquí para ver la Parte I.


Vista desde lo alto de la Torre del Homenaje. En la parte inferior, los dos cuerpos que componen la parte residencial, separados por un estrecho pasillo y… las fabulosas vistas.



Coordenadas de situación de Mondariz en Galicia. Amplíe el mapa y llegará al Castillo de Sobroso: 42.205989, -8.463430


En el capítulo anterior llegábamos hasta aquí, la entrada principal al edificio del castillo.



Lo que tenemos a la vista es la parte residencial del castillo, de dos pisos. En el piso inferior está la sala dedicada a recepción y tienda, entrando a la izquierda. En el piso superior hay dos salas más amplias, una dedicada a exposiciones y conferencias y la otra dedicada a museo.



Justo al entrar, a la izquierda, la estancia dedicada a recepción y tienda.




Ya desde dentro.




La tienda y recepción para el visitante.




Saliendo de la tienda subimos por este estrecho pasillo, al que nos hemos referido, que separa los dos cuerpos que componen la parte residencial y que nos lleva hacia las escaleras que suben a la torre del homenaje.






Unos pasos más adelante, miramos hacia atrás.




A ambos lados del pasillo hay dos salas. Entramos en la que queda a la izquierda, subiendo. Vista de la sala desde la puerta.




Esta sala está dedicada a exposiciones y conferencias y lleva el nombre de D. Alejo Carrera Muñoz, que adquirió la propiedad en 1923 y la restauró a lo largo de largos años.




Reproducciones de los retratos de Doña Urraca y de Alfonso VII.





Una de las ventanas que hay en este muro del castillo. Detrás del bonito tapiz vemos el imponente grosor del muro. Los bancos de piedra que hay a ambos lados se denominan parladoiros.




Maqueta del castillo.




Otra ventana.




Al final de la sala, esta otra ventana con su parladoiro da a la fachada de la entrada principal, sobre la recepción-tienda. A la izquierda, una galería sobre el estrecho pasillo comunica esta sala con la otra.




La galería y la puerta de acceso a la otra sala. En esta sala hay una exposición permanente de trajes tradicionales de la zona, de los distintos oficios, de finales del siglo XIX, y también de las élites rurales. Desgraciadamente no está permitido tomar imágenes aquí.




Desde la galería. El pasillo y al fondo a la derecha la escalera de acceso a la torre del homenaje.




Ahora ya estamos situados sobre el cuerpo residencial. Vemos la cubierta de las dos salas que hemos visto y entre ambas, el estrecho pasillo. Miramos hacia la torre del homenaje.




Nos damos la vuelta. Esta es la parte superior de una de las torres o cubos circulares situados a ambos lados de la entrada principal. Desde aquí empezamos a deleitarnos con las fabulosas vistas.




Vamos girando la vista hacia la izquierda.







La capilla desde aquí arriba. La capilla la vimos en el capítulo anterior, al subir al castillo desde la entrada de la finca.




Nos dirigimos a la torre del homenaje.






Entramos en la planta baja de la torre del homenaje. Está dedicada a la producción tradicional de la miel.




Exvotos de cera.




Vemos también la aspillera o saetera, estrecha ventana que se abre hacia el interior (https://es.wikipedia.org/wiki/Aspillera).





En el centro de esta sala vemos el agujero que imaginamos sería un pozo.




Escaleras de subida a la planta siguiente, el piso primero. Dedicado a la casa tradicional.





Leemos en un panel informativo que hay aquí:

La casa tradicional.

Una célula central de la vida tradicional era la casa-vivienda, que acogía también a los animales en dependencias generalmente de la planta baja donde se situaban las cortes del ganado.
En esta sala se muestra una representación idealizada de la principal dependencia de las casas tradicionales, la cocina, donde se desarrollaba la vida cotidiana de nuestras gentes. Allí se cocinaba, se comía, se celebraban las tertulias, se guardaban los alimentos, se buscaba el refugio del fuego de la lareira.
El centro de la cocina era la lareira hecha en piedra de granito, a veces estaba al lado del horno, así como el vertedero. En madera había siempre alacenas, artesas



Por su parte los cuartos o dormitorios eran pequeñas estancias con un reducido hueco o ventana, con un sencillo mobiliario, lecho en madera, arca para guardar la ropa, aguamanil, un cuadro de temática religiosa, un marco con una foto familiar y el ramo bendito en el Domingo de Ramos.



A la derecha la escalera de subida a la azotea. También hemos de destacar el grosor de los muros, de hasta metro y medio, como se ve en el parladoiro.




Acceso a la azotea o terraza de la torre.





Vemos las almenas y las garitas cilíndricas que ayudaban a proteger el castillo.



Miramos hacia abajo con un poco de vértigo, vemos la muralla exterior, el camino que rodea el castillo y el robusto talud de granito que sirve de base a la torre.







Otra aspillera o saetera.




Nos asomamos para ver las majestuosas vistas.





La visita ya va concluyendo. Estamos ahora en el camino que circunda el castillo. Hemos recorrido gran parte del mismo en la Parte I. Este es el panel informativo perteneciente a la Senda Botánica y que se refiere al madroño.




Dejamos el castillo a nuestra derecha, en lo alto.




Unos pasos más adelante...




Nuestra visita al Castillo de Sobroso concluye. Ha llegado la hora de decir adiós, o más bien hasta siempre, a este lugar.





Fin.


No hay comentarios:

Publicar un comentario